16.9.09

El muelle

Te tocó que te amarren

y te suelten,

Tener la calmada sensación de que

Los días eran solo círculos recorriendo de

Una despedida a otra.

Te acostumbraste a no amar a las olas.

Y soportar el latigazo de cuando,

dando su lección,

rompen y se retiran mansamente.

Viste ahogados,

ballenas encalladas,

barcos de inmigrantes.

Lo viste todo…

Pero aún así,

Te duele siempre

cuando baja la marea.

10.9.09

Paseando de noche

Es de noche y es fácil mirar las centellas atoradas en la servilleta. Porque cuando se lleva varios días fuera de casa y el bosque de las farolas se va descoloriendo de a poco.
La has buscado al trabajo y me has dicho que ha salido temprano, sin dejar dicho a donde. Te sorprende, luego, la lluvia en la calle mientras fumabas viendo tu sombra partirse en tres sobre las baldosas de la calle.
¿Donde estarás metido? ¿Tras mitos y entredichos?
Dirías: alguna vez fui feliz, pero sería una mentira. Y yo te la creería por el margen de error de las leyendas urbanas que nos volvieron en estos remedos de hombre que somos ahora.
Te preguntas: ¿Dónde estará ella? Si acaso estará siguiendo mis pasos.
Yo sé que no, ya te ha tachado por completo. Bebe a sorbos de su vaso, dubitativa, por un pensamiento fugitivo que huyó antes de que pudiese nombrarlo.

8.9.09

Drogas Duras (fragmento)



"We had two bags of grass, seventy-five pellets of mescaline,

five sheets of high-powered blotter acid, a saltshaker half-full of cocaine

and a whole multicolored collection of uppers, downers, laughers, screamers [. . .]

Not that we needed all that for the trip, but once you get into

a serious drug collection, the tendency is to push it as far as you can.”

- Hunter S. Thompson, “Fear and Loathing in Las Vegas”


IV.

Imposible ambición de no temerle a la muerte,

Que envía sus esbirros mientras duermo

y me despierta en pleno sueño en el cual

soy chico y juego y nada me importa.

Entonces me despierta su fantasma

de rostro vaporoso a pocos alientos de mi cara

y susurra mi nombre.

Desaparece y, vos me decís a los días, que

vinieron a llevarme a parques vacíos y nocturnos.

Te digo que de hacerlo, de alguna manera iré por vos.

Me pedís que lleve cigarrillos, vino, tequila añejo y todas

las cosas que el temor a la muerte

te impide consumir a grande escala.

Carne, grasa y veneno.

Te digo que llevaré Drogas,

de las más duras e indecentes que

les pueda echar mano

y el dinero pueda comprar.

Muchas drogas, drogas duras.

Drogas duras y mortales.


4.9.09

Viernes 4 de setiembre

Ya no te cubrirán los edificios,
Y estas calles serán solo un chiste
que estará perdido
en los anaqueles de la memoria.
Te encontrarás solo
entre la gente enmascarada
y sus disfraces te perturban.
Perderás la noción del tiempo
y te quedarás dormido
con los ojos abiertos.
La película seguirá adelante,
Y a vos te encuentra
la luz que te persigue.
La muerte se cansará
de seguirte sin rumbo,
romperá su contrato.
Sea para bien o
para mal
has llegado al umbral
que tanto buscabas.

30.8.09

Aseveraciones tras un estudio al ébano

Construirte, con ambas manos; darte forma, darte tu campo en el tiempo y el espacio.

Recorrerte, dejar que mis dedos sean mis guías en los caminos azarosos a tus cerros, en tu selva y tus ríos.

Observarte con los ojos cerrados y tener la clara imagen de que estas allí con tu espalda apoyada en mi pecho.

Escucharte y que sea una voz distinta la que se desborde de tu garganta, comprobar con los labios las vibraciones de tu cuello.

Irrespetarte, sin dejar evidencia; difuminar la ya tenue línea entre ser tu presa y tu perseguidor, si caímos o nos atrapamos.

Convencerte, sugerirte, palparte y soportar las ganas de rogarte.

Venerarte, mientras miro como te transfiguras y te deshaces de cada una de tus amarras cuando emerges y te vuelves paradisíaca, monumental y titánica.

Rezarte por los imposibles, por la purificación de los mortales, por los misterios del universo, por la paz de los agitados y la noche de los desvelados.

Absorberte, presuroso de querer llevarme conmigo lo que pueda caber entre la canasta que invento con mis dos manos; arena de tus playas, la fragancia de tu sexo.

Dibujarte en la frente, en el coxis, en los muslos, en el ombligo, en la palma de mi mano.

Intuirte, saber que soy extranjero y mi visa expira a paso desenfrenado.

Desearte las buenas noches y prohibirme confesar, so pena de las peores torturas, que mataría a todos los dioses del Olimpo sólo para verte dormir.

Negarte, tres veces antes de que amanezca.

Dejarte, irme temeroso de que con el tiempo, mi mente quiera hacerme creer que solo te soñé; querer tomar algún papel y escribirte, pero en realidad lo que quiero es un mapa para algún día volver a infiltrarme en tus jardines.



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29.8.09

... tras el desliz

“Oh please god bring relief
even if it’s only brief
that she says that we were just make-believe
but I thought she said maple leaves”

-Jens Lekman, “Maple Leaf”


Clavado a las escaleras.
Leyendo a oscuras
y con los ojos cerrados
los borradores
en mi cabeza
que te he quemado
y los que quedan por quemar.
Arrancando las sillas
de las esquinas y las mesas.
No veo delante,
donde termina
esta calle de lastre.
Mi trayecto es
corto y definido
y el tuyo va
girando sobre el mío,
Esquivándome
y perdiendo opacidad.
haciéndose de noche.
Me di cuenta tarde que dejé
la puerta siempre abierta
y sin llave,
dejando que el tiempo
pasara sin querer apurarlo.
Pero, descubrí que
tus besos son
una cama
desarreglada y una noche
agotadora con
muchos pasos en reversa.
Testimonio de que aún
hay muchos vasos por voltear,
y ron por regar
en tu vientre sudoroso.
Pero a mí
no me corresponde
invitarme solo.
Pues cadenas no tengo,
Y nadie a quien reclamar por dueño.
No tengo nada
más que pliegues de Sol
y el calor de tus bragas
aún en mi bolsillo.
A mi
no me duelen
las manos
por cargarte
ni la boca
por tocar tus labios.
Aun sin mentir,
ni diciendo la verdad,
no te reprocho nada…
el color,
el sabor,
y la esencia…
serán siempre los mismos,
Eso lo sé,
Y nunca ha importado
cuando las luces están apagadas.
El accidente pasó
y vivimos para nunca contarlo.

27.8.09

Modus Operandi




Esto no es una estrategia premeditada,
no es una movida de tablero.
Es una sacudida disparatada,
hecha a lo que salga.
No sigue las rígidas tabulaciones
de un plan maestro,
Persigue, mejor dicho,
los pasos azarosos del caos.
No esta planteando
un laberíntico acertijo,
tan solo dibuja trayectos
improvisados en el aire.
Que te quede muy en claro,
que no pretende comprobarte
que tuve los huevos para hacerla
y el descaro para negarla.
Solo porque me vino en gana
despojarte de una palabra,
de tus ropas, de tus labios.
acomodarte en el espacio de mis brazos,
y balancear tu hilo en mi dedo índice.