24.6.09

[Sin título]



Las promesas que suelen perdurar
son las que las que se entregan
previamente rotas.

Y partimos de ahí, vos y yo,
sin esperar
a que hayan pausas
o buscar esquinas
dobladas en las paginas.
No dejaste tu número anotado al
margen.
Y te da por desvanecerte
sin dejar rastro de cómo
te evaporaste entre el fulgor
pusilánime de un
bombilla agonizante.

Así de fácil, calcémonos la media:
somos bien putas,
pero de las que son buenas
porque hacen el amor
y se lo prometen en clave.

Y por hacernos los mártires
No nos hace nada de cosquillas
que a mí que me escupan en la boca,
Y me traten de leproso,
que a vos que te agarren
a pedradas por perra
y nos arrastren por la calle.

Pero los dos sabemos
que es mentira,
masturbamos la ilusión
de ser santos callejeros.
Fallamos la apuesta,
Porque, como dije, amor,
Las promesas que nos
entregamos con euforia,
venían fracturadas.
Yo lo sabía
Y vos también.
Ambos queríamos una
ventana abierta
de la cual escabullirnos,
cruzando los dedos
para que al salir
la escuchemos
cerrarse de golpe
para nunca mas abrirse…
pero esto nunca pasa.

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